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La Coctelera

Tu, no quisiste salir en la foto!

Ayer me hicieron la última ecografía,
y TU NO QUISISTE SALIR EN LA FOTO,
te tapaste la cara con el pie, y después con la mano,
te escondiste detrás de tus piernas, de tus brazos,
seguramente porque insistí (y vaya que lo hice)
para que salieras bonito en la foto,
pero bueno,

tu no quisiste.

En las pocas imágenes de tu cara
que logramos descifrar con papá,
tienes el seño fruncido, muy serio,
pero sin embargo tus cachetes grandes
hacen que te veas muy gracioso.

El doctor nos dijo que eres un poco cabezón (cillo);
justo en ese instante papá pensó:

Oh no! cuando quiera intercambiar gorras
con sus amigos, ninguna le va quedar bien.

A mi me hizo reir mucho
porque en verdad
tu papá no parece ¨cabezón¨,
es más, le dije que porque le extrañaba
que tu fueses un poquitín cabezoncillo,
si mi papá, (tu abuelo Jorge), si es cabezón,
y cabezón de verdad.

Cuando llegamos a casa de tu abuela,
que es donde nos estamos quedando estos días
para no pasarla solos en el departamento de barranco,
le conté lo que había dicho el doctor,
lo que pensó tu padre,
lo que le dije yo,
y ella me contó
que cuando nació tu tía Claudia
también era cabezona...

De pronto todas estas revelaciones familiares
sobre CABEZAS GRANDES
me ha hecho pensar,
que tal vez esa sea la razón
por la que somos tan ¨cabezas duras¨,
o testarudos,
y como usted señor Nicolás pertene a esta familia,
es totalmente lógico que seas un cabeza dura,
y hasta cabezoncillo,
y por eso

NO QUISISTE SALIR EN LA FOTO!

no falta nada de nada

Lilypie Expecting a baby Ticker

Mi pequeño hijo

Nicolás tiene 33 semanas de vida, que equivalen a 231 días, o 5544 horas.

Aún está en mi panza, y siento tan claramente sus patadas, sus manazos, sus hipos cortitos y a veces prolongados, que en más de una ocasión me ha hecho llorar sólo con mirar como se mueve esta enorme isla que es su casita.

Nicolás es el único hombre sobre la faz de la tierra que ha hecho que cambie mi vida por completo, de vivir como saltimbanqui sin un rumbo fijo, ahora sólo pienso en el, en encontrarle ese lugar precioso y preciso que imagino para el, en despertarme para buscar su carita, en dormirme de tanto mirarlo, en mantenerme viva por el, con el y para el.

Ya no falta nada hijo, vamos a conocernos en siete o cinco semanas, probablemente luego te coma a besos, te cuente mil historias, te cante (desafinadamente ) todas las canciones que pueda recordar.

No imaginas Nicolás cuanto te amo.

Vida de Perros

Quiero contarles una historia:

Había una mamá perro que no tenía nombre y que con sus nueve hijos recién nacidos fue arrojada a la calle el último fin de semana, que a propósito fue uno de los más frios que se haya tenido en Lima en lo que va del invierno. El hombre que lo hizo metió a los nueve bebitos en una bolsa y los dejó con toda la crueldad de la que son capaces algunos individuos que se dicen humanos en la pista, un auto atropelló a uno de los bebés, pero los demás incluyendo a la madre fueron salvados por la oportuna intervención de una vecina. Bueno el resto es la parte de la historia donde va la acción, y dice así: Una vecina que vió todo esto, llamó a la asociación AMAR, que así como Amigos de los Animales, también se preocupan por salvar, rescatar albergar y buscarles hogar a animalitos abandonados, maltratados y todas esa variantes que no deberían existir, pero en fin, ellos fueron a buscar a la mamá perro y a sus ocho cachorros, y llegaron hasta la veterinaria donde trabajan Silvana, Wladimir y Claudia; ahí les pidieron ayuda para dejarlos en algún lugar seguro porque ellos ya no tenían espacio para albergar a tanto can.

Si no encontraban un espacio esa noche se tendría que sacrificar a los animalitos.

Silvana, ( mi hermana, que es veterinario y queno podía con el tema ) me llamó, yo llamé a Alfonso, mi jefe ( que estaba en México chambeando como loco y que ni siquiera pudo conocer un poquito del D. F de lo ocupado que estaba), y que bueno, me dijo, con la naturalidad y locura que lo caracteriza: Ya que chuuuu... lleva a todos los perros a la agencia que nos vamos a cagar de la risa.

Así que, ahora tenemos 8 cachorros y una mamá perro en la parte de atrás de la casa / agencia donde trabajamos (es Green Apple, y pertenece a Leo Burnett)
Todavía no sabemos si llamar a la mamá perro Muñeca Viralatas, o Viralatas no más ( viralatas es perro callejero en portugues, preciso el nombre ¿no? ), y como ya saben en las historias siempre existe un final, este final todavía no lo hemos escrito, y para que sea uno bien feliz necesitamos de la colaboración de la gente que tiene corazón ( de melón, de chocolate, de lo que sea, pero no de piedra pes'), la mamá perro necesita comida para cachorro, lechecita, algunas mantas, porque las que tiene ya se están haciendo puré, así que gustosamente aceptamos donaciones.

Olvidaba contarles!, la mamá perro ( que es de lo más amorosa, dulce y con unos ojos que te matan porque si, porque son ojos llenos de agradecimiento ), se va a quedar en la agencia, si!. En unas semanas comenzaremos con su transformación al mejor stylo fashion emergency canina, pero los cachorritos tienen que ser ubicados en OCHO HOGARES DONDE SE LES QUIERA MUCHO Y SE LES CUIDE MAS. Son siete hembras y un machito, aún necesitan a su madre, por lo menos tres semanas más para que se les destete, bañe y se les ponga más lindos todavía.

Entonces ya saben, colaboren para que esta historia no tenga uno, sino nueve finales felices.

Para contactarnos: T: 5132111, o al 5132121 anx 220/214, o a mi cel: 9-7136597, o mi correo claracasimira@yahoo.com
kiramaruina@hotmail.com

Gracias eh!

María Eugenia

La zorra, el cuervo y el trozo de queso.

Te contemplé venir desde muy lejos, desde lo más alto de mi ego; o debería decir ¿de mi árbol?.
Sólo recuerdo que te vi llegar, zalamera, con esa mirada coqueta y la sonrisa burlona y burlesca que tienes tatuada en el rostro.

Me hice el indiferente, volteé la cara y pretendí no verte, pero claro, no se podía, no debía y no quería sobre todo.
Que va!, la raposa es una peste, pero tiene ojos tan hermosos, y una cola naranja atardecer que bien vale mirarla un momento; aunque todos dicen que cuando se le contempla de esta manera es para caer en el embrujo de sus fauces.

Yo, un cuervo, un pequeño y oscuro cuervo deslucido frente a tan hermosa criatura, tener el placer, el honor, de que se me contemple de tan callada manera; de que me contemple tan bella y terrenal tentación solariega. Me sentí vivir (olvidé el trozo de queso).

Me sentía vivo, un poco más cálido que el negro carbón dibujándome en la rama de este árbol. Me vi hermoso, casi con la belleza que sacude a la tierra al caer la noche.
Me creí bello. Creció el queso, oh! por arte de magia, creció el trozo pequeño de queso. Entonces, clavé los ojos en tus ojos y después de mucho tiempo (se pierde en el camino de la memoria), recordé que la luz no hiere, y que el día y la noche son complementarios.

Precioso, dijiste.
Realmente precioso.

El corazón del cuervo late muy fuerte, le tiemblan las alas, se le dilatan los ojos. No puede creerlo.
Emocionado, derrama una cristalina lágrima y deja caer el gran trozo de queso.

01/04/99

Homenaje a todos los hamsters que ha tenido mi hermana Silvana alguna vez durante esta vida, pero Moe no es su novio ya?

adopt your own virtual pet!

Duérmete cosita, todavía no amanece

Cuando la vió sentada al borde de la cama después de haber discutido por alguna tontería, Marco se dio cuenta que ella tenía el cabello un poco más corto que un par de días atrás.

- ¿Es por eso que estás molesta conmigo no?, preguntó, inquieto como solía ponerse al no encontrar las palabras para descifrar que era lo que a ella le molestaba.

-¿Qué?, respondió ella sin levantar la mirada.

-No me di cuenta, y no te lo dije, ya sabes lo torpe que soy para estas cosas, te queda bien. Está bonito, me refiero a tu corte de pelo.

-No no es por eso, y no estoy molesta contigo por ser un perfecto tarado que jamás nota los cambios que pueda hacerme, y sin levantar la mirada de sus zapatos gastados que apuntaban a la salida como un par de ratones tamborileros, se sonrojó.

-Entonces... ¿Por qué estás molesta ahora?

Ariana no respondía. Ni un gesto, ni una mueca de aprobación o desaprobación, como golpear el piso con los pies, o morderse la uñas como cuando no quería hablar.

Está bien Ariana, estoy esperando -¿Qué hice ahora?

Marco y Ariana venían saliendo en los cuatro últimos meses como enamorados, después de haber sido amigos el último año.
Por una llamada telefónica que se cruzó esa vez como con tantas otras, la vida de ella, desordenada e impulsiva, se encontraba con la de Marco, ordenada, planificada y totalmente cronometrada.

- A ver si alguna vez te das por enterado, tu que lo sabes todo, y que siempre tienes una respuesta para cada ocasión, a ver pues, dime, ¿Qué carajos me pasa ahora?

Ariana se había puesto de pie, y alterada como estaba, salió con ese aire de rabia y frustración que la transformaba al discutir con Marco.

Después de esos cuatro meses iniciales, habían decidido ir a vivir juntos a lo de Marco porque era más barato primero, y segundo porque Ariana le tenía algo de cariño a la casa del oso, que era como le decían al cuarto sus amigos. Era un cuarto con un baño demasiado pequeño, sin agua caliente, una cocina estrecha donde cabían con las justas, un refrigerador enano, una cocina de tablero, y por supuesto, una terraza donde Marco tenía plantas, tablones y papeles amontonados en cajas. Fue ahí donde se encontraron por primera vez, después de hablar 5 ó 6 veces seguidas dejándose mensajes con otros nombres.

Cada vez que discutían por algo, Marco recordaba como se conocieron, lo extraño de las llamadas a cualquier hora, la naturaleza misteriosa de los actos descontrolados de Ariana, su carácter impulsivo, y todas las veces que lo había hecho reirse hasta llorar, su cara de niña buena para pedirle algo, hasta sus ticks y manías que le resultaban adorables, pero esta vez ya no quería recordar nada de eso, al contrario, se daba cuenta que por su naturaleza de hermitaño conspicuo, era cada vez más difícil mantener las cosas en calma con ella, no porque no la quisiese, sino porque se estaba volviendo loco.

- ¿Aló?. Ariana, ¿donde estás?.

Ariana tenía en mente muchas cosas cuando conoció a Marco, pero sobre todas ellas, tenía miedo. Los tres últimos años de su vida habían sido como pasar por esas puertas giratorias donde nunca se encuentra una salida, yendo semi perdida de una relación mala a otra peor, todo esto le había hecho perder la confianza para tratar con otras personas en serio, pero con Marco hizo una excepción, quiso primero conocerlo, tomarse las cosas despacio, ir de a pocos, después de todo el era un tipo algo cerrado, pero sincero y hasta buena onda aunque al comienzo le pareció el más aburrido sobre la faz de la tierra.

-No voy a regresar, Marco. Me quedo con unos amigos.

Ultimamente, cuando peleaban por alguna tontería, Ariana lo amenazaba con no regresar
Ariana era impulsiva, desatinada y bastante cruel en algunas ocasiones. La primera vez que hicieron el amor, Ariana recordó el nombre de todos los chicos con los que había estado antes y se los dijo a Marco sin ninguna verguenza cuando habían terminado.

Recordó al taxidermista, al aviador, al primo de su mejor amiga que vivía a dos cuadras de la casa de sus papás, hasta a ese chico de la discoteca que tenía cara de pastrulo, pero no podía por más que lo intentase, recordar el nombre de Marco.

- Desde que te vi la primera vez, me pareció que no debías llamarte Marco, que tal vez tu nombre real era algo como Teo, Martín, hasta Fernando, pero Marco... tu no tienes cara de Marco, y por teléfono tampoco suenas como un Marco.

Marco se quedó en blanco. Al otro lado de la línea Ariana había cortado. No sabía si llamarla otra vez, porque seguramente había apagado el celular, o ir a buscarla, pero ¿donde?, y eso de los mensajes no servía nunca, porque ella no los escuchaba.
Se dio cuenta de pronto que hacía mucho que no se quedaba solo, que se sentía bien estarlo, y olvidó por un momento casi eterno lo que era compartir el espacio, el tiempo, las horas con una extraña a la que conoció por una llamada que se cruzara con otra. Se sentó tranquilamente en el borde de la cama que compartía noche a noche con ella, porque después de todo, la idea de vivir juntos había sido de él, pero en ese momento, pues, no sabía porque debía seguir en lo mismo con Ariana.

- ¿Qué hora es?, preguntó Marco tapándose la cara con una mano.

- Es muy tarde, duérmete.

-¿Qué haces Ariana?

Había comenzado el invierno, y la humedad lo despintaba todo.

- Ariana, ¿Por qué haces esto?. ¿Por qué no me respondes?

-Mira Marco, yo ya te lo había dicho, pero creo que no me escuchaste.

-¿Qué fue lo que me dijiste?, discúlpame pero no recuerdo-

Ariana se sentó al borde de la cama y comenzó a llorar. Cuando lloraba era como una niña chiquita, sorbiéndose los mocos, restregándose los ojos, mirando para cualquier lado, entonces Marco la jalaba hacia el y la abrazaba, y mientras le rascaba la cabeza le decía que todo iba a estar bien, que no se preocupara tanto; pero a diferencia de esas tantas otras veces, Ariana esta vez sólo lloraba, no se restregaba los ojos, o sorbía sus mocos.

-Lee esto, dijo.

-¿Qué es? preguntó el.

Ariana agarró su bolso, se inclinó sobre Marco y el dió un beso en la mejilla.

-De verdad, yo no hubiese querido que esto fuese así.

La puerta que estuvo abierta todo ese tiempo, de pronto se cerró tras ella.

A la mañana siguiente cuando Marco despertó, sintió que todo lo había soñado.
Por la costumbre de tener a alguien durmiendo a su lado, tal vez, o por el simple hecho de compartir con Ariana su casa, su espacio hasta el mismo aire, Marco tenía la tranquilidad de hablar solo durante la noche. Ariana, que tenía el sueño ligero, siempre se despertaba y lo escuchaba poniendo cerca a su helada oreja, su tibia cara llena de pecas.Marco hablaba sin sentido, ella lo escuchaba susurrándole al oído de tanto en tanto, cosas como: todo está bien, o ¿ah si, qué más? y cuando ya estaba muy cansada le decía de la manera más maternal posible: está bien cosita, ahora duérmete que todavía no amanece.

-¿Sabes Ariana?, anoche tuve un sueño bien raro, tu te habías ido de la casa, y me dejaste un sobre donde habían, creo que una fotos, unos papeles, y te juro que me asusté, me asusté mucho porque en el sueño tu te ibas y me dejabas solo. Seguramente te vas a reir, si porque yo sé que a pesar de todas la veces que peleamos y de todas la veces que he querido quedarme solo, bueno es sólo eso, no es que yo quiera que te vayas, porque ¿tu no te irías, verdad?-

Marco no sabía como llorar, como gritar, o como decir lo que sentía.
No podía moverse, no podía respirar bien. Tenía de pronto unas naúseas terribles y el vientre se le había hecho un nudo. Quería voltear pero estaba aterrorizado, quiso vomitar y un hilo de saliva fue lo único que salió de el, pero no lo alivió en lo más mínimo.
Sentía que se desarmaba, que el cuerpo se le adormecía lentamente y que un escalofríos como nunca antes había sentido, le hacía temblar hasta provocarle más mareos.

-¿Ah, si?. Duérmete cosita, todavía no amanece. Ariana lo besó en la frente y se volteó para seguir durmiendo

El invierno afuera se agarraba muy fuerte de las cornisas, y se escurría por las ventanas como si estuviese llorando.

Uno y Dos

Ocasionalmente se encontraban Uno y Dos, ( que sabían como pasarla bien , sin ser molestados por Tres), y cuando lo hacían, discutían sobre la importancia de ciertos acontecimientos, como por ejemplo, el hecho de haber encontrado en la puerta de una iglesia, una noche de luna llena, un gato al que luego llamarían Fausto, y que a los seis meses de convivir con ellos, escaparía por la ventana del baño de la casa de Uno, no sin antes dejar una nota donde le agradecía a Dos, la experiencia de haber sido ¨semi-domesticado¨, pero que en realidad prefería mil veces la libertad, aunque esta significase morir en su ley, la ley de un gato independiente y algo desgatizado.

El hecho es que siempre le suceden cosas tanto a Uno como a Dos.

- Oye Dos, ¿sabías que todavía sueño con Pancha?

- No me digas Uno, (que en realidad quiere decir, cuéntame tu sueño por más extraño y absurdo que este sea ).

Pancha era la muñeca que tuvo Uno cuando era muy pequeña, y que en ciertas ocasiones en sueños, era raptada por un grupo de hombres vestidos de gris y corbata.
En esos sueños, Uno corría, mordía y perseguía (y era perseguida) por ese grupo de hombres insensatos y desalmados que intentaban alejarla de su infancia, que bueno, podía aún vivir durante la inconciencia nocturna.

Al grito de PANCHA NO!, Uno se despertaba sudorosa, asustada ( y asustando a Dos). Se sentaba en la cama y lloraba como una niña chiquita.

Cierta noche sin luna y sin estrellas, Uno se quedó a dormir en casa de sus padres, y tuvo el sueño recurrente de ser perseguida con Pancha en sus brazos.
No es necesario contar que los padres, hermanos, el perro, el gato y el hamster despertaron en conjunto al grito guerrero de PANCHA NO!. Como ya casi amanecía, no pudieron dormir más y se sentaron todos a jugar pictonary. Esto hizo muy feliz a la hermana de Uno.

Alguna vez Uno y Dos vivieron juntos, sólo un tiempo, no dos, porque la convivencia en ocasiones más que compleja, es imposible. Razones de sobra para justificar su separación, como estas, son las que se esgrimían a la hora de hacer a un lado cualquier arreglo que salvase semejante pérdida:

Uno: es muy extrovertida
Dos: bastante huraño.

Uno: tiene apego a los sueños, la poesía y retos de alto riesgo.
Dos: prefiere las cuestiones prácticas, ortodoxas y lo menos iconoclastas posibles.

Uno: tiene sueño durante el día, y frio en la noche
Dos: todo lo contrario.

Al parecer un cuestionario de alternativas incompatibles, decidieron un buen día separarse por el bien de ambos, y por no afectar a terceros, (amigos, parientes y mascotas), sólo se encontraban ocasionalmente para hablar de proyectos disimiles, concretos o imposibles, contar sueños nuevos o los ya repetidos de Pancha, y cualquier otra situación que los hiciese recordar (aunque sea vagamente) las razones por las que siempre, aunque no funcione a todas luces, seguirán juntándose por toda la eternidad Uno y Dos.