carta para Alejandro
Quiero escribirte una carta en los últimos 15 minutos que me quedan de vida antes de comenzar a morir nuevamente como todos los días en cada día de mi vida.
Te extraño, no sé porque, no te conozco, pero sé que te extraño, y mucho.
No es acaso patético? Desear a alguien a quien únicamente viste durante unas cuántas horas en tus días de vida y no de muerte.
Extraño tu lejana sonrisa, y tus ojos entrecerrados, tus palabras distantes, y tu presencia de actor extraviado junto a mi leyendo un poema que no recuerdo pero que intuyo seguramente como trato de recordar cada segundo regalado. Hoy recordé que tienes una libreta llena de dibujos y apuntes que no me dejaste mirar, una alfombra roja en el baño de la pared verde, y que me prestaste tu cepillo de dientes. Recordé hoy hasta mi propia imagen apareciendo como si no se tratase de mi misma proyectada en un espejo que no volveré a ver.
Esta deliciosa sensación de dejarme morir por alguien a quien no conozco.
No me ha sucedido, sólo sucedió y te extraño por eso, porque me siento extrañando y escribiendo algo que no leeras nunca porque no me recuerdas, porque ya me olvidaste o porque sencillamente nunca sucedí en tu vida que no es de muerte sino todo lo contrario.
Fuiste tu, y eso me mató. No eras Emilio, o Julio. No fuiste ninguno de los autores que ya conozco, o alguna película, no fuiste el hermano de nadie, o el amigo entrañable.
Por qué no podré saber más de ti?, como si se me hubiese negado el derecho a saberte cerca, a tu respiración cercada por la tristeza, a tu mirada que no busca tan vacía, o yo que me invento cada cosa, cada momento, por pequeño y aislado que parezca. No sufro créeme, pero te extraño y mucho, y seguramente conforme pasen los días estas líneas tendrán menos sentido porque iré olvidando cada detalle, desde tu ropa ordenada, y un afiche de alguna hechicera que trabaja con hongos mexicanos, tu pequeño en fotografía en blanco y negro, y sigue corriendo el tiempo y voy olvidando los detalles, tu casa enorme sin muebles, y libros, sin música encerrada en una cajita silenciosa de una ciudad de mierda, las ventanas sin cortinas y las calles de cartón que se ven desde el séptimo piso.
Eres Hamlet (después de hablar con mi señor Don Quijote, llegamos a esa conclusión), si eres Hamlet y no sería correcto ver a Hamlet en la cola del pan, porque se acabaría toda la magia, y entonces ya no tendría sobre que escribir, o ya no tendría porque escribir esta carta minutos antes de comenzar a morir.
Te extraño, eso lo sé, pero no sé porque exactamente o en que momento dejaré de hacerlo, entonces ya no escribiré cartas sin destinatario, ya no esperaré a saber de tí, o de tu tímida presencia, ya no recordaré absolutamente nada, te habrás ido para siempre,pero ahora en este momento me dueles en la memoria y un poco en el estómago.

aMéLiE dijo
y ¿en verdad conocemos a los que decimos conocer? se extraña lo que nos hizo sentir mejor, sea realidad o solo un sueño.
Besos
aMéLiE
2 Diciembre 2005 | 06:08 PM